Jornaleros protestan acosos

Juan Carlos es un trabajador acosado.

Juan Carlos es uno de entre 80 y 100 jornaleros que se re?nen de cinco y siete d?as por semana en las afueras del Home Depot de Glendale en San Fernando Road. Durante los ?ltimos cuatro meses, Juan Carlos ha sido testigo de grupos de 15 a 20 manifestantes que se paran justo en la entrada del estacionamiento de la tienda para protestar contra ellos.

“Nosotros estamos buscando la manera de sobrevivir. Venimos a trabajar, no a robar, pero la gente nos empieza a hacer maldades”, indic? Juan Carlos, originario de El Llano Grande, Oaxaca, M?xico. “Tengo como un a?o y medio aqu?, y no hab?a sentido tanto odio contra nosotros”.

Arondo Vicente es otro jornalero acosado. Originario del departamento de El Quich?, en Guatemala, Arondo piensa que la polic?a de esta ciudad los acosa todos los d?as de la semana, en particular los lunes y s?bados. Las patrullas no cesan de rondar desde las 6:30 a.m. hasta las 12:30 p.m.

“No es justo que la polic?a nos est? molestando por buscar trabajo. Venimos a trabajar, y nos dan tickets por ello”, dijo Ram?rez, quien vive desde hace a?o y medio con su hermano en Los ?ngeles. Uno viene por la necesidad, y la misma polic?a les da tickets a las personas que nos contratan. Es injusto”.

Cada boleta, o ticket, es una multa de $150, por solicitar trabajo en ?reas aleda?as a negocios privados.

Juan Carlos y Arondo Vicente son dos casos de los 117,600 jornaleros que buscan trabajo todos los d?as en Estados Unidos. Tres de cada cuatro jornaleros son inmigrantes indocumentados y la mayor?a son de M?xico (59%) y Am?rica Central (28%).

Juan Carlos y Arondo Vicente son tambi?n parte de miles de jornaleros que han sufrido ataques verbales y hostigamiento policial, y que han visto reducir sus ya de por s? inestables horas de trabajo.

Jes?s, encargado de organizar el centro de jornaleros ubicado frente al Home Depot de Glendale, dijo que las protestas s?lo ahuyentan a posibles contratistas. Por lo regular, s?lo entre el 60 y el 70 por ciento de los jornaleros de ese centro son contratados.

“Cuando hay protestas, la gente tiende a retirarse de los jornaleros. Toman varios d?as, a veces hasta semanas para que los contratistas vuelvan”, dijo Jes?s, quien lleva una lista de los trabajadores, y a medida que son necesitados, los llama por turno de llegada, o por habilidades, que van de plomero, pintor, escarbador y cargador, hasta alba?il.

A pesar de que los jornaleros aparecen constantemente en los medios de comunicaci?n por las actividades de los grupos antiinmigrantes, el p?blico estadounidense sabe muy poco acerca de ellos. Por esto, un grupo de investigadores present? en enero pasado un informe de investigaci?n titulado: En la esquina, los jornaleros en Estados Unidos.

El estudio establece que los jornaleros est?n por todo Estados Unidos, incluyendo el Sur y el Medio Oeste, pero que los salarios siguen siendo inestables y las condiciones de trabajo son en muchas ocasiones peligrosas.

“Los jornaleros han tenido una recepci?n ambigua a donde van, incluyendo el Sur”, dijo Abel Valenzuela, coautor del informe y profesor de estudios chicanos y planeaci?n urbana de UCLA. “En algunos lugares ha habido relativamente poco inter?s sobre su arribo, y sobre su b?squeda regular de trabajo en las esquinas. En otras partes del Sur, su llegada ha sido un poco m?s controversial”.

Adem?s de tener que protegerse contra los manifestantes en su contra, los jornaleros padecen de constantes violaciones a los derechos laborales.

“A los jornaleros”, dice el informe, “regularmente se les niega el pago de su trabajo, muchos trabajan en sitios peligrosos, y la ma-yor?a padecen y toleran insultos y abusos por parte de los empleadores”.

Este estudio menciona que las principales fuentes de trabajo son: construcci?n, jardiner?a, pintura e instaladores de techos y de muros. Su salario promedio es de $10 y su ingreso mensual, debido a la inestabilidad del trabajo, puede variar de $500 a $1,400.

Juan Carlos, en Glendale, trata de pedir un salario de $10 por hora cuando lo contratan.

“Algunos se van por menos dinero, y por lo menos se trabajan de cinco a siete horas diarias”, explic? Juan Carlos. “Los trabajos que los patrones nos ponen a hacer son duros, y trato de que me costee mi jornada”.

El constante acoso de los jornaleros no ha quedado sin respuesta.

Carlos ?lvarez, acti-vista de Answer LA, dijo su organizaci?n surgi? despu?s de que cientos de inmigrantes fueran detenidos por los atentados del 2001.

?lvarez, junto a unos 40 simpatizantes, estuvo el 23 y el 24 de enero en el Home Depot de Burbank para contrarrestar los ataques hacia los jornaleros.

“Nosotros queremos un plan de amnist?a para todos los inmigrantes”, dijo ?lvarez. “En esa ocasi?n, est?bamos en Burbank porque el movimiento de Save Our State, y los Mi-nutemen van contra todos los inmigrantes, no s?lo contra los jornaleros. Y vamos a estar en donde las protestas y ataques contra los inmigrantes se den”.

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