MRSA y los peores 24 d?as de mi vida

Natalia Zelaya

Ensayo Personal

Este pasado noviembre del 2005, tenia todo listo para las fiestas navide?as. Mis dos hermanos viajar?an a Argentina y yo me quedar?a con mi madre hasta que ellos volvieran. “Ahora te toca a vos cuidarme, coraz?n”, me dijo mi mam? sonriendo dulcemente.

Mis hermanos viajaron esa ma?ana y mi madre me confes? que no se sent?a muy bien, que se ahogaba y ten?a dos heridas cut?neas que le ard?an mucho. Le suger? llevarla al hospital, pero ella prefiri? esperar.

Al despertarme en la ma?ana del 24 de diciembre, mi padre abri? la puerta de mi habitaci?n y dijo: “Vamos a tener que llevar a mam? al hospital porque ya no puede respirar”.

A las 11 de la ma?ana llegamos a la sala de emergencias del Arrowhead Medical Center en la ciudad de Colton. En unos minutos, le colocaron ox?geno y la transportaron al cuarto piso del hospital.

El doctor nos dijo que su diagn?stico era insuficiencia card?aca congestiva, la cual hab?a ocasionado que sus pulmones se llenaran con l?quido.

Al segundo d?a, mi madre amaneci? con alta fiebre y escalofr?os. Los doctores dijeron que era una reacci?n normal debido a su infecci?n pulmonar.

Al tercer d?a, el 26 de diciembre, el especialista del coraz?n dio por equivocado el diagn?stico del doctor general. Aparentemente, el coraz?n de mi madre no era la causa del acumulamiento de l?quido en los pulmones. Se orde-naron nuevos an?lisis.

Llegada la noche, mi madre comenz? a quejarse de sus dos heridas cut?neas, que hasta el momento los doctores no hab?an prestado atenci?n alguna.

El doctor general orden? la crema Xenaderm, la cual dijo que era muy buena. Todav?a no se sab?a qu? tipo de infecci?n pulmonar su-fr?a mi madre.

La noche del 28 de diciembre, mi madre casi entr? en coma a causa de un bajo nivel de az?car en la sangre. Esto jam?s le hab?a sucedido. En la ma?ana, el doctor orden? que mi madre fuera trasladada a terapia intensiva.

Mis hermanos re-gresaron de su viaje el 29 de diciembre a las dos de la tarde. Llegaron al hospital y mi madre derram? una sonrisa brillante.

“Despu?s de verlos a ustedes tres juntos, ya me podr?a morir tranquila”, nos dijo.

En ese momento entr? el doctor y nos inform? que su estado de salud parec?a haber mejorado, y que ser?a nuevamente trasladada al cuarto piso.

Mi madre parec?a estar m?s animada que nunca. Me pidi? que le encendiera la televisi?n y vimos la pel?cula El padrino. Luego se durmi?. En silencio, ped? por un buen a?o y por su salud. Con mi cara ba?ada en l?grimas, la miraba dormir. Acarici? sus cabellos y me dorm? junto a su cama.

El primer d?a del a?o mi madre amaneci? con una temperatura de casi 104 grados Fahrenheit y sin poder respirar. R?pidamente la vol- vieron a transferir a terapia intensiva. Esta vez, con un aparato de ox?geno a presi?n. Su fiebre, escalofr?os y quejas de quemaz?n en la piel segu?an presentes.

Pas? una semana m?s y los doctores todav?a no sab?an la causa de su condici?n. Dijeron que los antibi?ticos no estaban haciendo efecto alguno. Las enfermeras comenzaron a explicarme, sospechosamente, sobre el delicado proceso de intubaci?n.

En la noche, me fui a casa y mi padre me llam? diciendo, “Mam? ya no puede respirar, la van a intubar en unos minutos”. Inmediatamente volv? al hospital. Cuando llegu?, el proceso habia culminado. Desde entonces, mi madre estar?a bajo coma inducida por morfina.

Al d?a siguiente, recib? otra mala noticia: mi madre estaba s?ptica. “?Qu? es eso?”, pregunt?. “Es una infecci?n corporal completa”, me respondieron. Esa noche, dorm? en mi auto porque ya no me permitieron dormir junto a su cama.

Para mi sorpresa, a la ma?ana siguiente me notificaron que para entrar a su habitaci?n, habr?a que ponerse barbijo y delantal.

“?Qu? pasa?, pregunt?. “Tiene MRSA, lo cual es una bacteria resistente a los antibi?ticos. No sabemos si la contrajo en el hospital o afuera”, contest? tranquilamente la enfermera.

Me sent? vivir en China, pues no entend?a nada. Inmediatamente, llam? a mis hermanos para que investigaran por la red de qu? bacteria me estaban hablando. Los doctores comenzaron a darle Vancomycin, el ?nico antibi?tico que podr?a, combatirla.

Al otro d?a, el doctor nos inform? de leves mejor?as, pero afirm? que el estado general de mi madre era bastante desalentador. Sugiri? que nos prepararamos para lo peor. Mi padre tuvo que sostenerme de un brazo para que no me cayera.

El lunes 16 de enero, a las 5:10 de la tarde, recib? una llamada del hospital. La enfermera me dijo que despu?s del cuarto c?digo de resucitaci?n, mi madre hab?a fallecido.

Sin sospecharlo, mi madre, mi familia y yo, fuimos v?ctimas de la falta de informaci?n sobre enfermedades bacteriales de esta nueva era.

Hasta me atrever?a a incluir a los mismos doctores, quienes la descubrieron muy tarde, porque las llagas que comenzaron en su piel, eran MRSA.

MRSA, que por sus siglas en ingl?s quiere decir estafilococo ?ureo resistente a la meticilina, es una bacteria resistente a la mayoria de los antibi?ticos. ?sta comenz? atacando a pacientes en hospitales a fines de los a?os 60 y hace pocos a?os ya vive en la comunidad.

MRSA ha sido detectada en gimna-sios, prisiones y salones de belleza. Cient?ficos de los Centros para el Control y la Prevenci?n de Enfermedades (CDC) estiman que dos millones de norteamericanos son portadores de MRSA.

Usted puede prevenir su contagio manteniendo las manos limpias al lavarlas con agua y jab?n, manteniendo las heridas y raspones limpios y cubiertos con una tira adhesiva, evitando el contacto con las heridas de otras personas y evitando compartir objetos personales como toallas o tiras adhesivas.

Si quiere m?s informaci?n sobre MRSA, visite la p?gina de CDC: www.cdc.gov o contacte el departamento de salud de su ciudad y exija informaci?n.