Profesora plantando semillas de cambio

Ashlea Tate

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Al entrar en la oficina de Mar?a Elena Zavala, fui saludada con la vista de libros cient?ficos llenando estanter?as y un escritorio con grandes pilas de documentos, papeles y otras cosas que requer?an atenci?n inmediata.

La profesora de biolog?a, quien ha ense?ado en CSUN por casi 20 a?os, estaba ocupada trabajando en su capullo de la academia, pero dio la bienvenida a la inte-rrupci?n para hablar acerca de s? misma como la segunda mujer mexicoamericana en recibir un doctorado en bot?nica en el pa?s.

Vestida de manera informal con una blusa blanquinegra, vaqueros y tenis rojos, se sent? en su silla y empez? a contar su historia. Parec?a una estatua de beatitud al recordar su pasado cuando era una ni?a de La Verne, California, fa-

scinada con el mundo que la rodeaba.

“He sido siempre una persona naturalmente curiosa, o quiz?s excesivamente curiosa”, dijo.

Su inter?s en las ciencias comenz? con el jard?n ex?tico de su bisabuela, lleno de hierbas medicinales y vegetales. Al expresar el deseo de aprender m?s, su madre le dio un Mason jar para que la cient?fica ambiciosa pudiera examinar c?mo crec?an sus proyectos. Luego, incorpor? a sus estudios primero la biolog?a, cuando aprendi? las partes del pollo mientras su mam? preparaba la cena y luego la qu?mica, cuando recibi? de regalo el viejo juego de qu?mica de su primo.

A pesar del apoyo de-

cidido de su familia y su propia fascinaci?n con las ciencias, Zavala revel? que a veces le era dif?cil seguir sus estudios. A causa de su aprecio por lo acad?mico, ella encar? ostracismo social y era ridiculizada en la preparatoria. Pero, cuando se burlaban de ella, lo ignoraba con una risa.

“Quer?a aprender y no pod?a permitirles afectarme”, admiti? Zavala.

Junto con el desaf?o de adolescencia, tambi?n se enfrent? al hecho de ser una minor?a en un campo dominado por hombres blancos.

“Era una de las pocas mexicoamericanas y tuve que aceptarlo”, dijo Zavala.

De hecho, record? una conversaci?n con un m?dico que le dijo: “usted no parece una bot?nica.”

Zavala sobrevivi? ambas experiencias para gradua-rse de Pomona College y obtener su doctorado en la Universidad de California, Berkeley.

Llena de elogios y reconocimientos de la Casa Blanca, de la familia Wang (un premio prestigioso de CSUN por la excelencia en ciencias naturales) entre otros, la profesora dijo que unos de los logros m?s remuneradores es su trabajo como consejera.

Zavala fue la primera mujer en convertirse en presidenta de La Sociedad para el Avance de Chicanos e Ind?genas en la Ciencias (SACNAS) y ha aconsejado a m?s de 125 estu-

diantes que han perseguido doctorados, de los cuales 113 los han completados exitosamente.

“Estoy comprometida en programas que benefician a los que no tienen representaci?n”, coment? Zavala.

Julissa Sosa es una estudiante que ha sido guiada por Zavala. Una estudiante de su laboratorio en el a?o 2000, Sosa ahora es cient?fica de Ceres, una compa??a avanzada de biotecnolog?a.

Al reflexionar sobre su experiencia con Zavala, Sosa le dio cr?dito como persona y como profesionista.

“La doctora Zavala abri? un mundo de oportunidades no s?lo para m?, sino tambi?n para otros innumerables estudiantes”, dijo. “De ella, aprend? que las mujeres, especialmente las mujeres minoritarias, pod?an alcanzar un t?tulo en la carrera de ciencias. De ella, aprend? la importancia de un comportamiento ?tico, cient?fico y personal. De ella, aprend? qu? poderosa es una mentora en las elecciones de la vida de personas”.

Afuera de la universidad, Zavala, estudia actualmente el ma?z y goza de leer la revista New Yorker,.

En el futuro, espera mejorar sus habilidades de surf y, como ella lo formul?: “hacer lo que quiero hacer: (algo) bueno!”.