El murmullo habitual del mediodía en la Universidad Estatal de California Northridge (CSUN), fue reemplazado por consignas, pancartas y pasos firmes. Este martes 3 de febrero, una ola de estudiantes recorrió diversos puntos del campus para manifestarse en contra de las redadas migratorias realizadas en todo el país por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
La movilización surgió como respuesta a lo que los organizadores calificaron como abusos de autoridad por parte del gobierno de Donald Trump, particularmente por las redadas y las muertes de los ciudadanos estadounidenses Renee Nicole Good y Alex Pretti. Según The New York Times, “el gobierno de Trump ha presionado a ICE para que aumente de manera significativa el número de detenciones diarias como parte de su campaña de deportación masiva.”

Desde distintos puntos del campus comenzaron a llegar estudiantes, muchos de ellos alzando la voz contra las tácticas de ICE, la creciente polarización del país y las deportaciones selectivas por perfil racial. El ambiente, aunque cargado de indignación, se mantuvo en todo momento pacífico.
Entre la multitud destacaban pancartas con mensajes contundentes como “Orgullosa hija de inmigrantes”, “Financiamiento a la educación, NO a la deportación” y otras más explícitas, como “Chinga la Migra”, que reflejaban el hartazgo y la rabia acumulada frente a las redadas y la violencia sistemática. Los colores, las voces y los carteles transformaron el espacio universitario en un escenario de resistencia y denuncia.
Durante la protesta, los líderes estudiantiles tomaron la palabra primero en la explanada de la Plaza del Sol y luego frente a la biblioteca, donde recordaron que el miedo se ha instalado en muchas comunidades estadounidenses como consecuencia de lo que describieron como una “cacería inhumana” por parte de los agentes federales. Cada intervención era recibida con gritos y aplausos efusivos, en una clara muestra de desaprobación colectiva hacia las prácticas de ICE.
Aunque también se registró la presencia de algunos manifestantes a favor de las políticas migratorias del presidente Trump, no se reportaron incidentes mayores.
A unos pasos de la biblioteca, donde se concentraba la multitud, estaba Dane, una estudiante de arte conocida por muchos como Renn, haciendo un boceto de la protesta. “Esta es mi manera de solidarizarme con la comunidad inmigrante. Tengo muchos amigos que han sido afectados por las redadas”, expresó con lágrimas en los ojos. “Lloro porque es muy trágico y lamentable todo lo que está sucediendo en la comunidad y en el país”, añadió entre sollozos, mientras trazaba una línea larga con su barra de grafito.
Para muchos asistentes, la jornada no fue solo una protesta, sino un acto de solidaridad. En CSUN, la unión de voces se convirtió en un llamado urgente por el respeto a los derechos humanos, la justicia y el fin de las redadas migratorias.
