Cada año, durante el Mes de la Herencia Hispana, se abre una ventana para que la comunidad hispanohablante comparta con la sociedad estadounidense la riqueza de sus culturas. En estas semanas se celebran sus aportaciones artísticas, científicas, gastronómicas y sociales. Sin embargo, el español y las culturas hispanas no deberían ocupar un espacio limitado en el calendario: su presencia forma parte de la historia, el presente y el futuro de Estados Unidos.
Según el informe El español: lengua para el mundo 2025, elaborado por el Observatorio Global del Español del Instituto Cervantes, Estados Unidos cuenta con 65,481,557 hablantes potenciales de español. Esta cifra confirma la relevancia del idioma en el país. A pesar de ello, hablar español todavía puede provocar prejuicios, discriminación o inseguridad en espacios públicos, educativos y laborales.
Como estudiante de la maestría en español, considero que preservar y difundir el idioma fortalece el tejido social, económico y político de Estados Unidos. El español no representa únicamente una identidad cultural; también es una herramienta de comunicación, educación, trabajo y participación comunitaria. Frente a las posturas que intentan minimizar su importancia, mantenerlo vivo se convierte también en un acto de resistencia.
La Dra. Svetlana V. Tyutina, directora del programa de posgrado y profesora de español del Departamento de Lenguas y Literaturas Modernas y Clásicas de la Universidad Estatal de California, Northridge (CSUN), considera que aprender una lengua permite comprender otras culturas y perspectivas. Como ella misma afirma, “cuantas más lenguas hablas, más mundos conoces”.
Esta idea resume el valor del español en una sociedad multicultural como la estadounidense. Aprenderlo no significa únicamente adquirir una habilidad práctica; implica acercarse a otras historias, formas de pensar y maneras de interpretar el mundo.
Cuando decidí continuar mis estudios superiores de español en California, tenía muchas dudas sobre mi futuro profesional. Sin embargo, poco a poco descubrí que el español constituía una comunidad viva en los distintos colegios comunitarios a los que asistí. Esa comunidad me motivó a continuar con la licenciatura y, posteriormente, con la maestría en CSUN. En ese proceso comprendí que estudiar español no consiste solamente en analizar una lengua, sino en participar en una conversación más amplia sobre identidad, memoria, educación y pertenencia.
La Dra. Daniela Salcedo Arnaiz, lingüista y profesora de español en CSUN, señala que, “la supervivencia y la vitalidad de una lengua dependen de sus hablantes.” Un idioma no puede sostenerse por sí solo: necesita comunidades que lo utilicen, lo valoren y lo transmitan a las siguientes generaciones. Por ello, conservar el español también exige la participación activa de quienes lo hablamos.

Esta responsabilidad se hace visible en espacios como LéaLA, la Feria del Libro en Español y Festival Literario de Los Ángeles. Durante la apertura de su undécima edición, Marisol Schulz Manaut, directora general de LéaLA y de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, destacó la importancia de acercar literatura y cultura de alta calidad a esta región, especialmente porque Los Ángeles cuenta con una de las mayores concentraciones de población hispanohablante fuera de México.
La feria, celebrada del 24 al 27 de septiembre en LA Plaza de Cultura y Artes, demuestra que preservar el español requiere esfuerzos colectivos. Los libros, talleres, presentaciones y coloquios literarios permiten que el idioma permanezca en circulación y llegue a nuevas generaciones. Schulz Manaut también afirmó que, “la lengua es lo que nos da nuestra cultura,” y que el español funciona como un vínculo con la identidad familiar y comunitaria. Por esa razón, espacios como LéaLA no solo celebran el idioma: también contribuyen a protegerlo.
El Dr. Manuel Villalba, profesor de literatura en español de CSUN, sostiene que, “la verdadera cultura americana será siempre una cultura híbrida.”
Estados Unidos ha sido históricamente un país de inmigrantes y comunidades diaspóricas. Su afirmación visibiliza que la identidad estadounidense no es uniforme, sino que está formada por múltiples lenguas, historias y tradiciones que conviven, se transforman y se enriquecen mutuamente.
Sin embargo, persisten obstáculos importantes. Los prejuicios sociales y el ambiente político actual han contribuido a desplazar el español de ciertos espacios públicos, lo que provoca que algunas personas sientan temor de hablarlo. Como inmigrante oaxaqueña, he experimentado que hablar español puede incomodar a ciertas personas. Cuando digo que estudio español, algunas reacciones son de sorpresa o incredulidad, como si mi preparación académica careciera de valor o como si hubiera elegido una carrera sin futuro.
También he conocido a estudiantes cuya lengua materna en el hogar es el español, pero que evitan utilizarlo en público por miedo a las burlas o a la discriminación. Esta inseguridad demuestra que preservar un idioma no consiste únicamente en comprenderlo o enseñarlo; también implica crear espacios donde sus hablantes puedan usarlo con orgullo y sin temor.
Por ello, la enseñanza del español debe responder a las necesidades de la sociedad actual. El idioma ofrece oportunidades en los negocios, la comunicación, los intercambios académicos, los medios de comunicación y las redes sociales. Asimismo, desempeña un papel fundamental en la traducción y la interpretación.
La Dra. Tyutina explica que la maestría en español de CSUN, disponible en modalidades presencial y en línea, prepara a sus estudiantes para un futuro profesional en el que deberán trabajar con personas, culturas y tecnologías diversas, incluida la inteligencia artificial. Esta visión reconoce que el español no pertenece únicamente al pasado o al ámbito familiar: es también una lengua de conocimiento, innovación y futuro.
Como futura profesional de la lengua de Cervantes, quiero contribuir a que niñas, niños, jóvenes y personas adultas de distintas nacionalidades descubran la riqueza del español a través de la literatura, el arte y sus múltiples expresiones culturales. Fortalecer el idioma significa, al mismo tiempo, fortalecer a la comunidad hispanohablante y sus raíces.
El Mes de la Herencia Hispana representa una oportunidad valiosa para celebrar nuestras culturas. Sin embargo, el compromiso con el español debe mantenerse los 365 días del año. Hablarlo, enseñarlo, leerlo, escribirlo y compartirlo son formas de mantener viva una cultura. El español ya habita Estados Unidos; ahora nos corresponde transmitirlo a las próximas generaciones.
