La velada más romántica del año la viví este febrero, en el marco del Día del Amor y la Amistad. No pude haber elegido mejor manera de celebrarlo que asistiendo al concierto de Veronica Swift y la Orquesta Pacific Jazz , bajo la dirección del maestro Chris Walden, quienes presentaron el espectáculo Love Inside Out (Amor de adentro hacia fuera) en las bellísimas instalaciones de The Soraya, una joya arquitectónica del Valle de San Fernando que resplandece de noche en el campus de la Universidad Estatal de California, Northridge (CSUN).

Desde el primer instante, The Soraya me envolvió con su elegancia. Junto a cientos de asistentes, fui testigo de una experiencia musical inolvidable. La fusión de sonidos que transitó entre el pop, el rock, el soul y el jazz creó una atmósfera íntima y vibrante. La impecable dirección de Chris Walden, compositor y conductor alemán radicado en Los Ángeles, aportó riqueza sonora y precisión a cada pieza. No es casualidad: Walden ha trabajado en las bandas sonoras de más de 40 filmes y ha compuesto para artistas como Michael Bublé y Aretha Franklin.
El espectáculo, con claros tintes de Broadway, me mantuvo cautivada de principio a fin. Veronica Swift hizo gala de una voz poderosa y versátil, llevándonos a explorar las distintas facetas del amor: el amor propio, el amor hacia otros, el desamor y la complicidad en pareja. Nacida en Charlottesville, Virginia y con apenas 31 años, Swift debutó en el jazz en 2019 y desde entonces ha causado gran impacto en el género. Su presencia escénica es magnética. Realizó dos cambios de vestuario con espectaculares prendas de lentejuelas que la hacían brillar como un lucero en el firmamento. Cada atuendo, elegantemente entallado, resaltaba su figura mientras se movía con naturalidad al ritmo de sus interpretaciones.

Uno de los momentos más conmovedores fue la participación especial de su madre, la cantante y educadora Stephanie Nakasian. El dueto madre e hija literalmente me erizó la piel. Fue un instante de sensibilidad genuina. “Este día tan especial para mí, al tener mi show en solitario, tenía que tener a mi madre”, expresó Veronica. También compartió que creció en un hogar donde el jazz era parte de la vida cotidiana y que a los nueve años ya cantaba en escenarios. “De ahí, el resto es historia”, comentó entre sonrisas.
Otro momento mágico fue la interpretación de “Pedestal”, que cantó junto a su pareja, el músico Brian Viglione. La química entre ambos fue evidente; la complicidad artística y personal traspasó el escenario y se sintió en cada nota. Fue una interpretación intensa y emotiva, perfecta para una noche dedicada al amor.
The Soraya reafirmó por qué es uno de los espacios culturales más importantes de la región. No solo ofrece acceso a espectáculos de calidad mundial a la comunidad estudiantil, sino también al público en general. Es un escenario que conecta culturas, géneros y generaciones y que convierte cada función en una experiencia memorable.
Como si la noche no hubiera sido ya perfecta, después del concierto tuve el honor de conocer a Veronica Swift en persona. Saludarla y felicitarla fue la cereza del pastel de una velada inolvidable.
Esa noche confirmé que el amor puede sentirse en cada acorde, en cada aplauso y en cada mirada compartida. Y si hay un lugar ideal para vivirlo al ritmo del jazz, ese es, sin duda, The Soraya.
