Líderes de organizaciones estudiantiles, personal administrativo y estudiantes de la Universidad Estatal de California en Northridge (CSUN) marcharon juntos el jueves 8 de octubre, al mediodía, para condenar la violencia sexual. Los participantes marcharon desde Goodman Hall hasta la plaza Matador del campus para respaldar a las personas sobrevivientes y exigir acciones concretas que trasciendan la movilización.
Los participantes portaron prendas y accesorios morados alusivos al Mes de Concientización sobre la Violencia Doméstica (DVAM, por sus siglas en inglés). Los organizadores destacaron la importancia del consentimiento y de la educación para prevenir la violencia sexual. También insistieron en mantener abiertas las conversaciones sobre el tema, no solo cuando un caso ocupe los titulares de los medios de comunicación.
De acuerdo con el Centro Nacional de Recursos sobre la Violencia Sexual (NSVRC, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos una de cada tres mujeres y uno de cada seis hombres han experimentado algún tipo de violencia sexual a lo largo de sus vidas.
Nhyira Bawua, presidenta de la Unión de Estudiantes Negros (Black Student Union), explicó que la marcha busca fortalecer el trabajo colectivo de la comunidad universitaria sin exigir que las personas sobrevivientes expongan públicamente sus experiencias.
“Es una responsabilidad conjunta [erradicar la violencia sexual] y no solo cuando una historia se vuelve viral”, afirmó Bawua. También recalcó que “nadie tiene derecho a decidir sobre el cuerpo de otra persona”.
Por su parte, Nevaeh Zuck, presidenta de Planned Parenthood Generation Action en CSUN, señaló que la protesta pretende impulsar una participación activa y constante de la comunidad universitaria.
“Estoy aquí en solidaridad de los sobrevivientes de violencia y para amplificar sus voces. Este evento es importante en el campus porque muchas veces los sobrevivientes y sus testimonios quedan olvidados y sin justicia”, dijo Zuck.
Aunque reconoció el trabajo de CSUN en la atención de estos casos, Zuck destacó la necesidad de fortalecer una cultura de concientización y apoyo. Señaló que quienes comparten sus experiencias deben sentirse respaldados por la comunidad, sin vergüenza ni temor a ser menospreciados.
Al llegar a la plaza Matador, Bawua y Zuck compartieron información sobre los recursos de apoyo disponibles y las formas de integrarse a organizaciones estudiantiles y comunitarias. También destacaron el uso de las redes sociales para ampliar la conversación y promover una cultura de rechazo a la violencia.
Entre los participantes se encontraba Kori Higgins, estudiante de último año de psicología, quien destacó la necesidad de abrir espacios de diálogo.
“Espero que esta protesta logre que más personas estén dispuestas a tener estas conversaciones incómodas sobre la agresión sexual”, expresó Higgins.
También propuso abordar estos temas y asistir a actividades similares como formas de continuar apoyando a la comunidad.
Samajai Henry, estudiante de Estudios Africanos, subrayó la importancia de que los hombres también expresen su solidaridad con las personas sobrevivientes.
“Creo que es importante demostrarles a los sobrevivientes que cuentan con un hombro en el cual apoyarse”, dijo Henry.
El estudiante universitario pidió reforzar la seguridad ante el libre acceso al campus e instó a las autoridades de CSUN a reconocer la labor de defensa y activismo del alumnado.
Por su parte, Suzannah Rogan, asistente directivo de Vinculación, Prevención y Educación de la Oficina de Equidad y Cumplimiento de CSUN , expresó su frustración ante la necesidad constante de organizar marchas y concentraciones, así como de escuchar testimonios dolorosos para impulsar cambios. Señaló que transformar la cultura del campus requiere compasión y un aprendizaje continuo, incluso después de cometer errores.
Rogan exhortó a los asistentes a mantenerse firmes, alzar la voz y convertir su indignación en acciones.
“Pero necesito que utilicen esa indignación para hacer algo”, dijo Rogan.
Por último, Julia Gulchin, presidenta del Consejo Panhelénico e integrante de Alpha Xi Delta, rechazó que se responsabilice a las personas sobrevivientes por su ropa, su maquillaje o su consumo de alcohol. Subrayó que la responsabilidad recae en quien ejerce la violencia y destacó la importancia de escuchar a las personas sobrevivientes, sin importar cuánto tiempo haya transcurrido desde la agresión.
La marcha es solo un punto de partida; el verdadero reto está en el trabajo cotidiano. Aunque los oradores plantearon propuestas diversas, coincidieron en la necesidad de una colaboración sostenida para que el apoyo a las personas sobrevivientes y la conversación sobre la violencia sexual no desaparezca cuando la atención pública se dirija hacia otro tema.
Para leer en Inglés, haga clic aquí.
