Clarisa Vásquez Ruiz, de 25 años, cursa su primer semestre de la maestría en español en la Universidad Estatal de California, Northridge (CSUN). Originaria de San Sebastián del Monte, en la región mixteca de Oaxaca, México, llegó a Estados Unidos cuando tenía apenas seis meses de edad. Habla mixteco, español e inglés y mantiene un fuerte vínculo con sus raíces culturales.
Durante su infancia, especialmente en la escuela primaria, enfrentó episodios de discriminación y acoso debido a su origen indígena. “Me llamaban con términos ofensivos por mi color de piel y por mis raíces. No quiero ni repetirlos porque son muy dolorosos”, recuerda.

El punto de inflexión llegó en sexto grado. Fue entonces cuando decidió abrazar su identidad, su familia y a sí misma. A partir de ese momento, su experiencia escolar dio un giro. “Mis compañeros comenzaron a preguntarme cómo se decían cosas en mixteco y, al enseñarles, me sentí empoderada por primera vez”, relata.
Aunque sus padres intuían que algo no estaba bien, el tema rara vez se abordaba en casa. “Creo que es algo cultural; uno sabe que es indígena y por eso no se menciona. Es como una herida que duele, pero no sabes cómo curarla”, explica.
Actualmente, Clarisa vive en el condado de Ventura junto a su familia. Es la única hija sin estatus migratorio legal y beneficiaria del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).
De acuerdo con el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés), DACA permite que ciertas personas que llegaron al país durante la infancia soliciten protección temporal contra la deportación y autorización de empleo por períodos renovables de dos años. Sin embargo, el programa no otorga un estatus migratorio permanente. A pesar de ello, Clarisa mantiene la mirada firme en sus metas.
Los desafíos para los estudiantes indocumentados siguen siendo significativos. Un informe publicado en marzo de 2023 por la Comisión de Ayuda Estudiantil de California (CSAC) indica que solo el 14% de estos estudiantes recibe ayuda financiera estatal. El mismo reporte señala que California alberga a casi 11 millones de inmigrantes, de los cuales más de 2 millones son indocumentados, incluidos aproximadamente 100,000 en edad universitaria.
En 2022, Clarisa se graduó de la Universidad Estatal de Los Ángeles (Cal State LA) con una licenciatura en español. Eligió continuar sus estudios en CSUN debido a la flexibilidad del programa de posgrado, que combina clases presenciales y en línea, lo cual le permite evitar largos traslados desde Oxnard.
Paralelamente a su formación académica, trabaja como oficial de servicios comunitarios en un departamento de policía, donde colabora desde los 16 años. Su vocación de servicio surge de las barreras lingüísticas que enfrentaron sus padres y hoy busca apoyar a comunidades con necesidades similares, especialmente a aquellas donde el español es una segunda lengua.
Primera generación universitaria, Clarisa forma parte de una familia que también ha abierto camino: su hermana es trabajadora social y su hermano trabaja a tiempo completo.
Como mensaje para otros estudiantes DACA, Clarisa expresa: “Que las adversidades no limiten sus sueños y que no se rindan. No tener papeles no te define. El esfuerzo y la motivación para seguir adelante son lo que realmente cuentan al final del camino”, concluye con una sonrisa.
