Estudiantes de la Universidad Estatal de California, Northridge, se congregaron frente a la librería del campus durante la protesta “Hands Off” (Manos fuera), en respuesta al arresto de un estudiante de color, que enfrenta cargos, y a las preocupaciones sobre las represiones en el campus.
La protesta fue organizada por la coalición CSUN S.O.A.R (estudiantes organización contra la represión) en colaboración con la nueva coalición Hands off Students. Las tensiones entre la población estudiantil y el Departamento de Servicio de Policía de CSUN (DPS) han aumentado en los últimos meses. Estudiantes, personal y profesores se reúnieron para denunciar lo que consideran un patrón de vigilancia y criminalización.

El estudiante arrestado forma parte de la comunidad de patinadores de CSUN, un grupo que ha expresado preocupaciones sobre su trato por parte de la policía de campus.
Para los patinadores que llegaron a la manifestación, fue algo personal. Algunos estaban preocupados por el estudiante arrestado, mientras que otros, que han sido supuestamente acosados en repetidas ocasiones, expresaron preocupación por lo que consideran un patrón de vigilancia dirigido contra la comunidad de patinadores en el campus.
La indecisión del estudiante no fue divulgada por motivos de confidencialidad.
“Soy amigo del estudiante que fue arrestado; me cuenta que tiene medios para regresar a la universidad”, dijo Diego López. “Él no tiene confianza; a veces hablan con la policía… ellos, a la vez, ponen su nombre en él como agresor y le acusan de un delito.”

Varios patinadores que asistieron compartieron sus experiencias previas con la policía del campus, incluso en momentos en que no estaban causando problemas, según ellos.
“Yo diría que, en general, no nos quieren patinadar en la escuela más”, dijo Óscar Águila.
Estas experiencias, dicen, han generado un sentimiento de incomodidad y, en algunos casos, temor al usar los espacios del campus.
“Sí, varios de los skaters [patinadores] han parado un poco; tienen miedo; no quieren que causemos problemas. La policía nos sigue molestando”, comentó Águila. “Yo personalmente no tengo miedo, pero sí siento un poco de inquietud por mi suegro.”
Aunque la protesta se desarrolló de manera pacífica, para los patinadores supone un conflicto estar en solidaridad con la comunidad.
